Al lograr que cada quien se haga cargo de resolver sus problemas libera al otro de la pesada carga del “tú debes hacerme feliz” y cada uno se siente empoderado al asumir que si la molestia es de uno mismo, está en nuestras manos hacer con ella lo que nos parezca correcto y de ninguna manera que nuestro bienestar lo dejemos en manos del otro; es frecuente y lamentable escuchar: “Estoy en sus manos”.
Posts relacionados:
Cuando estamos enamorados se tiene la sensación de que la vida no duele y entonces disminuyen ó no s...
La agresividad es natural, como una de las formas de interactuar del ser humano, pero la violencia e...
Lo cierto es que las traiciones destruyen el vínculo afectivo, las vidas de varias personas y el dol...